La seguridad de la información, cuyo día mundial se celebra el 30 de noviembre, es la mayor preocupación de las empresas, tanto desde el punto reputacional, como de la continuidad del negocio. Es lógico que sea así, puesto que sin reputación no hay negocio. La irrupción de la IA en todos los campos, unida a la amenaza de la Guerra Híbrida, son un coctel peligroso para la reputación empresarial. Esto es especialmente preocupante porque el campo de batalla de la Guerra Híbrida ya no se limita a la esfera geopolítica. Ha colonizado el entorno corporativo. En este nuevo panorama, la Inteligencia Artificial (IA) actúa como el acelerador y el arma más potente de la desinformación. Tanto empresas como gobiernos son hoy objetivos constantes de ataques que buscan no solo robar datos o paralizar operaciones, sino destruir su reputación y credibilidad.
El día de la seguridad de la información se creó en 1998 tras la crisis del gusano de Morris el 2 de noviembre. Fue el primer Malware autorreplicable que afectó al incipiente Internet (entonces ARPANET) y motivó la creación del Equipo de Respuesta ante Emergencias Informáticas (CERT) de la Unión Europea.
Ese incidente no fue malintencionado, a diferencia del uso generalizado que hoy se hace de la IA, como vemos a diario en todo tipo de ataques, tanto a empresas como a gobiernos.
Table of Contents
La IA como arma de la guerra cognitiva
Como he señalado arriba, la Guerra Híbrida, cuyo ejemplo más conocido puede ser Ucrania, es una estrategia que utiliza métodos no convencionales (ciberataques, manipulación mediática) para lograr objetivos militares o políticos. En este escenario las compañías son un vector de ataque ideal. La IA ha amplificado este riesgo de tres maneras fundamentales:
- Producción masiva de desinformación: La IA generativa (como los Large Language Models) permite crear narrativas falsas, contenido emotivo e imágenes o videos manipulados (deepfakes) a una escala, velocidad y coste nunca vistos. Estos contenidos son utilizados por actores estatales o no estatales para sembrar dudas, polarizar sociedades o manipular la opinión pública sobre una empresa o Estado. Aunque Ucrania es un ejemplo reciente, no podemos olvidar el uso coordinado de bots, granjas de trolls y publicidad segmentada en Facebook para manipular el debate público, suprimir el voto y amplificar la división ideológica que vimos en 2016 en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Ambos casos son paradigmas de ataques contra la seguridad de la información. La consecuencia de esta manipulación es el deterioro de la confianza. En Estados Unidos vimos en 2021, con el asalto al Capitolio, como las instituciones democráticas fueron víctima de la desinformación, además de los 5 fallecidos.
- Ataques cibernéticos e infiltración: La IA mejora la eficiencia de los ciberataques, permitiendo a los atacantes identificar vulnerabilidades, personalizar el phishing y realizar sabotajes dirigidos a la infraestructura crítica de las empresas (como utilities, sistemas financieros o cadenas de suministro).
- Personalización de la narrativa: Los algoritmos de IA analizan grandes volúmenes de datos para identificar las vulnerabilidades cognitivas humanas y los sesgos. Esto permite a los atacantes lanzar campañas de influencia altamente efectivas y personalizadas que explotan miedos o divisiones internas de la audiencia objetivo.
El colapso de la reputación corporativa
En este escenario, los ciberataques que comprometen la seguridad de la información dejan de ser solo un problema de ciberseguridad para convertirse en una crisis de reputación corporativa. Las compañías se enfrentan a un doble daño:
- Pérdida de confianza: La exposición de datos sensibles de clientes o trabajadores genera una desconfianza masiva, que tarda años en recuperarse y se traduce directamente en pérdidas económicas y deserción de clientes.
- Ataque reputacional aumentado: un ataque cibernético puede ser inmediatamente seguido por una campaña de desinformación que tergiversa la realidad, exagera el daño o acusa a la empresa de negligencia, complicando la gestión de la crisis real. Este incidente puede escalar a una crisis si no se aborda adecuadamente. Y esta crisis será, sin duda, amplificada por el contenido generado por el usuario (CGU).
Un caso recurrente es el ataque de ransomware a grandes minoristas o agencias de viajes. La inacción o la falta de transparencia tras la violación de datos (incumpliendo a menudo regulaciones como el RGPD) no solo conlleva fuertes multas económicas. Si el adversario (el hacker o un actor estatal) filtra los datos antes que la empresa, el mensaje oficial de la compañía queda desacreditado, erosionando su legitimidad ante sus stakeholders. La seguridad de la información, por tanto, no afecta solo a aspectos puramente operativos, como estamos viendo. Daña directamente la reputación de la empresa afectada.
El rol indispensable de un experto en crisis reputacionales
Ante la sofisticación de los ataques híbridos, la gestión de crisis no puede recaer solo en el departamento de TI o en la comunicación ad hoc. Un experto en gestionar crisis reputacionales ofrecerá la única defensa proactiva capaz de operar en el dominio cognitivo:
- Monitorización y análisis predictivo con IA: un gestor de crisis experto utiliza herramientas de IA para procesar, analizar y sintetizar grandes volúmenes de datos en tiempo real. Esto permite identificar patrones complejos, predecir tendencias de comportamiento y detectar riesgos de desinformación antes de que se conviertan en crisis.
- Estrategia de transparencia y rapidez: un experto de crisis ofrece una respuesta contundente y rápida que posiciona a la compañía como la primera fuente de información. Esto permite corregir activamente los bulos y datos erróneos.
- Liderazgo ético y cautela digital: un experto en crisis ayuda a la alta dirección a establecer políticas de IA éticas y transparentes, asegurando que cualquier uso de la tecnología (incluyendo chatbots o herramientas de análisis) esté alineado con la responsabilidad corporativa.
- Entrenamiento en escenarios híbridos: los expertos desarrollan simulaciones realistas y detalladas de escenarios de crisis, preparando a los equipos directivos para la toma de decisiones rápidas y basadas en datos complejos, algo que la IA facilita a través de la modelización de riesgos.
En conclusión, la Inteligencia Artificial ha convertido la desinformación en un arma de precisión frente a la seguridad de la información. Para las empresas, la lucha ya no es solo por la seguridad de sus servidores, sino por la credibilidad misma de su marca. Contratar a un experto en crisis es, en este escenario, una inversión estratégica en resiliencia reputacional contra las amenazas de la guerra híbrida.
Si tienes una crisis en Señor Lobo & Friends podemos ayudarte. Ponte en contacto con nosotros. Te escuchamos.